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La capa árabe: unas 4 000 palabras

Ocho siglos de al-Ándalus convirtieron el árabe en la segunda fuente del léxico español tras el latín. Su huella es el artículo al- absorbido: almohada, alcalde, algodón, además de aceite, azúcar, ojalá y hasta.

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Explicación

De 711 a 1492 el árabe fue lengua de gobierno, de ciencia y de vida diaria en buena parte de la península, y hablantes romances y árabes convivieron durante siglos. Las estimaciones varían según lo que se cuente, pero la cifra habitual ronda los 4 000 elementos —palabras, derivados y topónimos—, lo que convierte al árabe en el mayor aportador al léxico español después del propio latín. Los campos semánticos son justamente aquellos en los que al-Ándalus destacaba: riego y agricultura (acequia, noria, aljibe, alberca, algodón, arroz, azúcar, naranja, limón, berenjena, zanahoria, alcachofa, aceite, aceituna, azafrán), construcción (albañil, alcoba, azotea, zaguán, alcantarilla, azulejo), comercio y administración (aduana, almacén, tarifa, arancel, alcalde, alguacil, barrio, aldea) y ciencia (álgebra, algoritmo, cifra, cenit, alquimia, alcohol, alambique, jarabe).

La pista es el artículo determinado. El árabe al- se tomó prestado junto con el sustantivo en lugar de separarse, y por eso tantos arabismos empiezan por al-: almohada, alfombra, almacén, alcázar, alfil, alcalde, algodón. Ante s, z, r, d, t y n el artículo se asimila y da az-, ar-, ad- y compañía: azúcar (as-sukkar), aceite (az-zayt), arroz (ar-ruzz), aduana (ad-dīwān). Dos advertencias: no toda palabra en al- es árabe (alba, álamo y alambre vienen del latín) y muchos arabismos no llevan artículo alguno — taza, jarra, rincón, barrio, tarea, fulano, mezquino, ajedrez.

Lo que el árabe no hizo es igual de revelador: aportó sustantivos a espuertas, poquísimos verbos y casi nada de gramática. La estructura del español siguió siendo plenamente romance. Las pocas excepciones estructurales merecen recordarse: la preposición hasta (< ḥattā), el sufijo adjetival -í (marroquí, iraquí, ceutí) y la interjección ojalá (del árabe 'si Dios quiere'), que sigue exigiendo subjuntivo detrás. El mapa conservó todavía más: Guadalquivir (wādi al-kabīr, 'el río grande'), Guadalajara, Guadiana, Alcalá ('la ciudadela'), Almería, Albacete, Medina y Gibraltar (Ŷabal Ṭāriq, 'la montaña de Táriq').

Ejemplos

Ojalá llueva mañana.
I hope it rains tomorrow.
Pon la almohada y la alfombra en la alcoba.
Put the pillow and the rug in the bedroom.
El aceite y el azúcar están en el almacén.
The oil and the sugar are in the storeroom.

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